Cuando decides ser una persona consciente de quien eres y de tus actos, te vuelves más empático, conectado con tu alrededor, instinto, creencias, naturalidad y naturaleza.

Ya sabemos la vaina clásica de que somos seres humanos imperfectos. Desde nuestro nacimiento nos vienen cargando con un “pecado”, el cual francamente no tiene nada que ver con nuestra existencia. Pareciera que el mismo ser humano, aquel que tiene mayor poder económico, político  o religioso, quiere mantenerte bajo un sentimiento culposo y así de cierta manera ejercer  presiones y controles sobre ti.

  • La culpa enferma: 

La verdad es que por muy consciente o inconsciente que seas, los errores serán parte de tu día a día, a veces apostamos al prueba y error (sobre todo cuando somos chicos, ya que la inocencia nos lleva a equivocarnos y nos sirve para darnos cuenta de algunos límites). Límites que nos impuso la sociedad, autoridades, padres, profesores, etc.

Somos humanos, programados, faltos de libertad y además con sentido de culpabilidad constante. Y aún así nos llama la atención que la gente se enferme, que exista la depresión, las crisis de pánico, el estrés, suicidios, bullying, maltratadores, golpeadores, etc. Y si a eso le sumamos un nivel de alimentación paupérrimo, no le podemos pedir mucho más a la vida.

  • ¡Conócete!: 

Siempre he creído que antes de tomar cualquier decisión, como: consumir remedios, hacer terapias, cambiarnos de trabajo o de país, arrancar o estacarnos, es mejor detenerse, observar a tu interior y analizar ¿cuánto tiempo has pasado bajo una programación constante?, heredando trancas de tus antepasados, soportando en tus hombros una cantidad de superficialidades, que no te han llevado a otra cosa, más que perder el tiempo y tu energía vital. ¿Por qué no te detienes y te das permiso para una introspección real?

Llegó el momento de que esa guerrera salga a La Luz. Deja aflorar el animal que llevas dentro, ese que tiene instinto, analítico y sigiloso, que ama y protege a sus crías, pero que también es capaz de actuar en manada. Ese que aunque no creas, es capaz de amarse a sí mismo para saber amar al resto, ese que por muy equivocado que haya estado, aprende y no se hecha a morir por los errores que comete. Ese que espera calmo para dar el siguiente paso, ese que también se da permisos simplemente porque quiere.

  • Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa: 

¿Hasta cuándo te sigues sintiendo culpable por lo que dijiste o hiciste? ¿Quién te dijo que cuando te dejas llevar en cualquier situación es sinónimo de castigos severos? ¿A quién se le ocurrió que mientras más flaca y voluptuosa eres más “bonita”?. ¿A quién se le habrá ocurrido que si una mujer no cocina no es tan mujer? ¿A quién se le ocurrió que el amor solo se siente entre un hombre y una mujer?.

Se que son acuerdos sociales y no me detendré en ese punto, pero muchos de estos aspectos enferman y enloquecen a los seres humanos.

La invitación es a que te vuelvas consciente que no necesites cagarlas a cada rato, pues un ser consciente se conoce a tal punto que sabe bien qué pasos dar y cuáles no. Se tu, que jamás te sentirás un ser superior ni mucho menos perfecto, pero si merecedor de lo que quiere, de lo que busca, de lo que su instinto la llamó a hacer.

  • La libertad no está en El Tíbet:

Serás tan plenamente tu, que no necesitarás ir al Tíbet para sentirte en libertad, la sentirás en tu casa, o donde te encuentres, porque no dejarás que NADIE restrinja lo que quieres hacer.

Tendrás un nivel de conciencia tan importante, que tu conexión con la naturaleza aflorará increíblemente. Te conectarás con los animales de una forma nunca antes vista y de a poco volverás a tu esencia. Escucha cuencos, conéctate con lo pasado, rescata raíces y vuélvete tu propio ser animal consciente.

MACARENA PRAJOUX MORAGA

Periodista y locutora radial 

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