El amor que eres capaz de proporcionarte y la manera en que te tratas, por lo general es una proyección de cómo se trataba (y te trataba) tu madre cuando tú eras pequeña. Ella fue un espejo en tu primera infancia, en ella viste qué significaba ser mujer y cómo se le debía respetar o amar, de ella aprendiste mucho de lo que eres hoy en día, incluso si sientes que eres muy diferente, te pareces, pero tu forma de hacerlo es justamente, haciéndolo distinto, pero en el fondo es lo mismo.

  • No juzgar a mamá:

No se trata de culparla si tu autoestima está baja o no logras ser feliz en tu vida, ya no es tiempo de juzgarla, es tiempo de hacerse responsable. Hoy es tu tarea cuidar de ti misma, y si sientes que no te amas lo suficiente o que no te haces respetar en tus relaciones, es momento de decir ¡¡Basta!!

  • Soy responsable: Corta el patrón

Puedes mirarte al espejo, y decirte con convicción: Hoy decido tomar la responsabilidad de mi vida y dejar de vivir estas emociones que no me pertenecen, las aprendí cuando fui niña y hoy decido soltarlas, para aprender nuevas formas de tratarme, con más amor propio. Tu madre, de seguro no pudo hacerlo de otra forma, ella hizo lo mejor que pudo, y en muchas ocasiones lo hizo sintiendo que era lo mejor para ti, desde sus propias creencias e historia personal, si ella no pudo proporcionarte protección y amor sano, lo más probable es que ella tampoco lo tuvo y que cuando ella fue niña, también se sintió sola, poco amada o no vista, y desde ahí construyó su forma de ser, por eso, no se trata de encontrar culpables, sino de cortar el patrón y transformar la historia.

  • Sana tu historia:

Tú, puedes cambiar la historia para ti y todo tu linaje, y cuando haces un movimiento del alma tan importante como este, ocurre una sanación en tu árbol familiar siete generaciones hacia atrás y hacia delante, por lo que intentarlo trae más beneficios que dificultades. En consulta he visto en muchas mujeres, como el vínculo con sus madres está muy dañado, donde la herida materna, por no haber tenido la madre ideal, está complemente abierta, y les duele como si fuesen aún las pequeñas niñas esperando ser contenidas por mamá. La buena noticia de todo esto, (la no tan buena, es que mamá muchas veces no cambia) es que tú ahora eres adulta y tienes todo el poder sobre ti, date cuenta de eso, eres tu quien decide qué hacer con tu historia, y cómo quieres seguir contándotela.

Te invito a hacer un esfuerzo por salir de ese círculo vicioso del arquetipo de la víctima y ser…  ¡¡Tu propia heroína!!

Irina Duran Martínez
Psicóloga de Mujeres
www.irinaduran.com
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Viña del Mar

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